“Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que vuelves de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales te quieres volver a esclavizar?”. Gal. 4. 9.
Todo lo aprendido, lo recibido por fe, lo vivido y sentido por la unción del Espíritu Santo ¿lo echarás a perder? Dios te abrazó con su amor, te dio nuevas fuerzas para salir adelante, te levantó con su Palabra cuando caíste, te confortó con los brazos de un enviado cuando necesitaste consuelo, te celebró tus éxitos prosperándote, fue tan misericordioso contigo que escuchó tus súplicas y te hizo concesiones inmerecidas… ¿y lo echarás todo a perder?
No te decepciones de Dios, Él no tiene la culpa de tus olvidos y de tus debilidades. Levántate nuevamente, no agregues peso a tu cuello y a tu corazón, recuerda que nadie te ama como Él y cuando todo termine, solo Dios te estará esperando para la eternidad.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)