Pensar antes de actuar.
Analizar antes de afirmar.
Medir consecuencias antes de tomar decisiones.
Planificar antes de emprender nuevas tareas.
Investigar antes de confirmar.
La prudencia es prácticamente un arte, como bien le ha llamado el pensador jesuita Baltazar Gracián en un libro que nos remite necesariamente a los Proverbios bíblicos.
Ser prudente es clave en la toma de decisiones personales, empresariales, colectivas y globales.
A veces el prudente puede parecer conservador, sin embargo, esta es una cualidad que hace exitoso al innovador más arriesgado.
La prudencia nos hace madurar y nos da sabiduría.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)