Muchas personas suelen rechazar una u otra religión cristiana por el mal ejemplo de un líder sorprendido haciendo exactamente lo contrario de lo que dice la Biblia. Vayamos a la Palabra de Dios y empecemos por el principio para comprender por qué siempre encontraremos líderes que no predican con el ejemplo: el ser humano es imperfecto y vulnerable ante las tentaciones si su fe no es firme.
Segundo: cuando miremos al púlpito no veamos al hombre o a la mujer que está detrás de él, pongamos nuestra mirada y todos nuestros sentidos en el mensaje de la Palabra.
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