David fue un hombre de Dios, pero tuvo su época de “gran pecador”. El deseo por una mujer casada lo cegó al punto de trazar una estrategia para que Urías, el esposo de esta mujer llamada Betsabé, muriera en el frente de batalla.
Fue algo horrible de lo cual David se arrepentiría el resto de su vida.
¿No habremos hecho nosotros algo parecido, pero en otras circunstancias?
¿Habremos, en algún momento, destruido las ilusiones y los proyectos de alguien para lograr nuestros objetivos?
¿Hemos acomodado situaciones para quitar a un compañero de trabajo del medio?
¿Simplemente para lograr lo que queremos? Cuidémonos de no convertirnos en aniquiladores de otros “Urías”.
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