¿Te han salido bien las cosas?
¿Llegaste a tiempo a la cita?
¿Se te quitó ese fuerte dolor de cabeza?
¿Encontraste ese juguete que tanto anhelaba tu hijo?
¿Te dieron el empleo que solicitaste?
¿Lograste salir embarazada después de años de intento?
¿Tu hija superó la fiebre y está en pie nuevamente?
¿Conseguiste el préstamo para comprar tu casa?
Puede que en cada uno de nuestros episodios de bienestar esté “la mano del hombre”, tu talento o el esfuerzo de alguien más.
Ahora bien, de lo que debes estar seguro es de que también estuvo la mano de Dios, la gracia y la misericordia de tu Señor, el que nunca falla.
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