Predicar no sólo con palabras, sino también con hechos. Ahí está la clave de la efectividad de nuestro mensaje de evangelización. Es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, eso que yo llamaría ‘integridad del cristiano’.
Es maravillosa la conversación entre el rey Agripa y Pablo cuando éste le habla de la conversión, en Hechos 26 versículos del 19 al 32.
Veamos este poquito: “Entonces agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy…!”. Contagiar a los demás con nuestro discurso y nuestras acciones, esa es nuestra misión.
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Comentarios (1)
En lo adelante no me loos perdere.
Que Dios te vendiga siempre.