Nada mejor que la comida de mamá. ¿Por qué? Porque está hecha con amor.
Nada mejor que el abrazo del hijo. ¿Por qué? Porque se nutre del amor.
Nada mejor que la corrección de papá. ¿Por qué? Porque lo hace por amor.
Nada mejor que la ayuda oportuna y generosa de un amigo. ¿Por qué? Porque es una manifestación de amor.
El amor al prójimo es limpio, puro, desinteresado, poderoso, compasivo, piadoso, generoso.
Jesús pasó su vida en la tierra enseñando al ser humano la cultura del amor, que es lo mismo que decir, del perdón, de la misericordia, del cuidado, de la entrega, de la bondad, de la fraternidad.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)