Convertirse al cristianismo es un compromiso muy serio. Lo es tanto que nos acompañará durante toda la vida, más allá de lo terrenal. Después que conocemos a Jesús abrimos nuestro corazón y nuestra mente a la verdad, y la ignorancia queda atrás.
A partir de ahí vamos caminando en un proceso que nos lleva a una vida con conciencia espiritual; comenzamos a entender lo que es y lo que no es de Dios, en consecuencia nos vamos dando cuenta cuándo vamos bien y cuándo caminamos por el sendero incorrecto.
Somos libres de hacer lo que queramos, Dios nos ha dado esa alternativa, sin embargo, nuestra conciencia espiritual siempre nos recordará el compromiso.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (1)
bendicones