Los seres humanos solemos creernos grandes, fuertes, poderosos, sabios, inteligentes, superdotados, valientes y hasta inmortales.
¡La verdad es que somos osados, por no decir soberbios! Si apenas somos un granito de arena y Dios la playa completa; una gota de agua y Dios todos los océanos juntos; un minúsculo rayo de luz y Dios las constelaciones; un soplo y Dios todo el viento; una nota y Dios la sinfonía.
Somos inteligentes, es cierto, sin embargo, ante Dios somos tan pequeños que sin Él somos como nada.
Debemos reconocer que nos engrandecemos cuando nos entregamos a los brazos del Señor, cuando decidimos derrumbar nuestras barreras de soberbia para asumir la cultura de amor y de fe que nos enseñó Jesús.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (3)
Insensatez:Como castigo, este dios mata a todos los habitantes de Sodoma y Gomorra y, no solamente continuó la fornicación que tanto le molesta, sino que se acepta incesto entre Lot e hijas. Esta "sinfonía" no toca bien la partitura de la ética. De verdad el fanatismo religioso es asombroso. "La ignorancia creó los dioses, la ciencia eventualmente los acabará"