La vida es un milagro. El nacimiento es el punto de éxtasis. Pensar en la concepción, en el desarrollo de esa pequeñísima partícula de células que semana tras semana va tomando forma: bultitos que luego serán ojos, una formita de caballito de mar que va convirtiéndose en un pequeño cuerpo con brazos, piernas, abdomen; las orejitas que con el paso de los días van moviéndose a su sitio…cada pequeña transformación es una increíble historia de la naturaleza.
Y pensar que todo va formándose dentro de ti, en tus entrañas, en tu propio cuerpo… Dios es maravilloso.
¡Cómo no darle gracias cada día! Porque el milagro de dar vida es una muestra más de su amor, de su perdón, de su fidelidad y de su infinita misericordia.
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