Las tentaciones parecen irresistibles, de hecho muchas veces no nos resistimos a ellas.
Hay veces que pensamos, incluso, que son imposibles de resistir. La debilidad humana.
Esa es parte de nuestra naturaleza, la debilidad. Sin embargo, Pablo nos da una buena noticia, más bien una excelente noticia; fijémonos bien en estas palabras y asumámoslas cada vez que pensemos que estamos a punto de sucumbir ante una tentación: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Cor. 10. 13).
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)