El apóstol Pablo coloca un tema sobre la mesa: esa lucha interior entre el conocimiento de lo incorrecto y la irracionalidad de la carne, del instinto, si así usted quiere llamarle.
“No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (verso 19).
Cuántas veces se ve el ser humano ahí: desde la tentación por violar una dieta alimenticia, hasta las causas de un asesinato. Fíjese que después de lo hecho o lo mal hecho a sabiendas de que no era correcto, entonces se cae en una especie de remordimiento, ¿por qué? Porque, en el fondo, “el querer el bien está en mí”.
Queridos lectores, oremos para que Dios ponga en cada uno el querer como el hacer.
Amén.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (1)