Dios no hace acepción de personas; ni discrimina. Para Dios todos somos iguales. Dios nos ha creado a todos de la misma manera.
Dios escucha nuestra petición de misericordia. Nuestro Padre Dios recibe a cada hijo arrepentido, no importa su origen, edad, sexo o condición social.
La Biblia no dice que Jesús mandó a que predicaran el evangelio sólo a los judíos o a los buenos o a los de Israel; Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”, a toda persona. No discriminó.
No hay nadie que sea tan malo que no merezca que le digamos: “Dios te ama”. Tu testimonio y tu prédica pueden conquistar a salvación al más perverso de los mortales. Una palabra tuya puede transformar la vida de alguien.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)