Señor, te pido madurez espiritual. Soy como un niño que da sus primeros pasos y con ansias de correr.
Tropiezo constantemente, pues aún mis pies no son firmes y apenas comienzo a aprender sobre la importancia de algo llamado equilibrio, para mantenerme en pie y coordinar, primero un paso, después el otro.
A veces no interpreto bien tus mandatos, pero sé que si te miro de frente, si pongos mis ojos en ti y te escucho atentamente, podré entender tus enseñanzas y esperar en tus promesas.
Padre, sé que me amas mucho más de lo que yo pueda amarte, y confío plenamente en ti.
Dejaré que me tomes de la mano y me guíes, para ser un adulto en tu palabra, un cristiano maduro, estable, decidido y fiel. Amén.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)