La disponibilidad de Dios es infinita. Nos escucha, nos observa, escudriña nuestros corazones, nos habla de múltiples formas, nos guía y responde a nuestro llamado.
Quizá a veces no nos demos cuenta de su respuesta, pero debemos estar atentos y saber cuándo nos dice “sí” y cuándo nos dice “no, las cosas no son como crees”.
No tiene que respondernos con palabras audibles, puede hacerlo a través de los resultados, del consejo de alguien que nos ama y quiere nuestro bien, de su Palabra, La Biblia; en sueños o a través de nuestra conciencia, esa que nos dice cuándo vamos bien y cuándo vamos mal. Pero de algo debemos estar seguros: cuando acudimos a Dios, Él no nos deja solos.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)