“No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios”. 2 Cor. 3. 5.
Los que hablamos de Cristo, nunca lo olvidemos: la gloria no es nuestra, es de Dios.
¿A caso nos creemos superdotados por tener el don de llevar la Palabra y de hacerla llana a la gente? ¿A caso piensa el cantante cristiano que su popularidad viene de él mismo y que la Palabra de Dios en melodía es buena vía para riqueza, fama y exhibición? ¿A caso piensa el pastor que es dueño de su iglesia? ¿A caso cree el creyente que es un ser superior y el resto simples mortales? La gloria no es nuestra, es de Dios.
Él da la competencia y el cristiano lo representa. Nunca lo olvidemos, no seamos una carta de presentación mal impresa, hagamos brillar el nombre de Dios, porque de Él viene y es la gloria.
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Comentarios (1)
que Dios la bendiga siempre por esos mensajes tan precisos..