Aunque parezca una contradicción, es un lenguaje figurativo y literal al mismo tiempo: Dios pesa nuestros corazones.
Gramo a gramo, nuestro Padre sabe cómo andamos.
Su medida es diferente; quizá no es el volumen lo que interesa, más bien es el contenido.
Por grave que sea tu pasado, la nueva persona que eres borra, para Dios, todo aquello; por algo murió Jesús, por algo nos lavó con su sangre, por algo Dios materializó en la cruz el más grande sacrificio y el más maravillo milagro de amor. Si Dios te perdonó ¿por qué no hacerlo tú?
Vela por tu presente y por tu futuro, haz un compromiso con el bien hacer, pero no dejes que tu pasado te torture. Haz que tu corazón tenga nueva medida.
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