Tratar al otro como quieres ser tratado, esa es una de las claves de la armonía, de la paz, de la vida en sociedad, incluso de la justicia, pero sobre todo, de la relación con Dios.
Cuando pido perdón a Dios ¿ya he perdonado a alguien que me ha agraviado?
Cuando espero que Dios cumpla mis peticiones ¿he respondido positivamente a quien necesita mi ayuda?
Me tomo este momento para pensar en las personas con las que trabajo o las que trabajan para mí y me veo en cada una de ellas, veo a alguien que merece el mismo trato que yo, pues nadie es más ni menos que yo.
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