Si piensas huir, no lo hagas. ¿Qué situación es tan grave que te haga perder el alma?
Si piensas distorsionar a la realidad a tu favor ¿para qué lo haces?
Cuando mueras ¿podrás manipular también el destino de tu alma?
Si piensas matar ¿por qué lo harías? ¿Has visto que la venganza libere? ¿No sabes que no hay peor condena que una conciencia eternamente acusadora?
El pecado, mi hermano, es prisión.
Atarnos a lo terrenal, vivir temiendo a lo perecedero nos atormenta; el odio nos quita la vida.
En Jesús encontramos libertad. Él –que es el camino, la verdad y la vida– nos libera, nos saca de la esclavitud espiritual.
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Comentarios (1)
Si todos buscaramos de Dios este seria un pais mejor.
Gracias por esas bellas palabras.
Que la gracia del Padre, el amor del Hijo y la participacion del Espiritu Santo permanezca siempre co los tuyos.