Dice la Palabra que Dios cambia nuestra tristeza en gozo, y así es. El Señor es bueno.
Un momento de meditación en la Palabra de Dios, o tan solo el escuchar alguna música o canción de alabanza son ocasiones que nos colocan en su presencia.
Esta es una experiencia hermosa que podemos vivir en cualquier momento; nos hace sentir una paz a plenitud, un gozo inexplicable.
Y es propicio aprovechar esos momentos para agradecerle todo lo que hace por nosotros, y presentarle nuestras peticiones.
Esto es deleitarnos en el Señor, pero ese deleite debemos transportarlo a nuestro testimonio de vida: A nuestro comportamiento, a nuestras reacciones frente a lo que nos rodea, a nuestra propia manera de pensar.
Vemos la recompensa.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)