Porque sea nuestro camino, por bien intencionadas que sean nuestras acciones, por más que nos esforcemos en ser cristianos fieles, por mucho que vayamos a la Iglesia, por más que oremos, por más dones que nos haya dado Dios, no tenemos una garantía de que somos cristianos perfectos, justos ni justificados; no tenemos garantía de ganar la presea de la gloria.
Hay más, la obediencia en el ministerio que Dios nos ha dado, ser fieles en lo poco, usar nuestros dones sin dilación, cumplir las encomiendas de Dios, mismas que muchas veces no queremos reconocer porque nos sentimos incapaces de llevar a cabo.
Estamos llamados a ser administradores reales de los dones y ministerios que nos ha dado Dios, no lo olvidemos.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)