Es como una regla matemática del alma: Dando es como recibimos. No quiere decir que demos para que nos den, que hagamos por el otro para que el otro mañana haga por nosotros, no.
Se trata de dar por amor a los demás, o pongámoslo de esta manera: dar por ayudar, por contribuir con el bienestar de la otra persona; dar como daría Jesús.
De esto se trata la misericordia, de ver la necesidad del corazón del ser humano y no quedarnos de brazos cruzados cuando tenemos la oportunidad de aportar.
Cuando hacemos esto sin pensar en la recompensa, entonces estamos siendo misericordiosos y así hará Dios con nosotros y nosotras. Porque Él pesa nuestros corazones y sabe cuándo actuamos con sinceridad.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)