¿Qué ganamos difamando a otra persona? Mucho: ganamos rencor, porque cuando odiamos el rencor nos arropa y se adueña de nosotros.
Ganamos persecución, porque por más malos que seamos, la conciencia no nos deja tranquilos y nos persigue el remordimiento por el daño gratuito.
Ganamos desasosiego, pues no tendremos paz y tranquilidad. Ganamos heridas, porque por cada mentira contra alguien, nuestra lengua se convierte en un arma de doble filo que nos va mutilando el corazón. Ganamos muchas cosas más, pero este ganar es perder.
La ley de boomerang siempre estará ahí, para bien cuando obramos bien y para mal cuando mal obramos: todo lo que decimos o hacemos tarde o temprano se retornará sobre nosotros.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)