Afortunadamente, Dios tiene una especie de mala memoria frente a sus hijos.
Cuando llegamos a Él humillados y con un corazón arrepentido, Dios olvida todo lo que hicimos: nuestras iniquidades, nuestros rechazos, nuestras mezquindades…nuestros pecados.
Es como si le diera a la tecla de “delete” de su computadora divina.
La de Dios, es una “mala memoria” inducida, pues es fruto de su amor y de su misericordia.
No tengamos miedo de venir a sus pies, pues nuestro padre celestial no hará otra cosa que inclinarse, tomarnos de las manos, levantarnos, abrazarnos y darnos la bienvenida.
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