Si piensas huir, no lo hagas. ¿Qué situación es tan grave que te haga perder el alma?
Si piensas distorsionar a la realidad a tu favor ¿para qué lo haces? ¿Cuándo mueras podrás manipular también el destino de tu alma?
Si piensas matar ¿por qué lo harías? ¿Has visto que la venganza libere? ¿No sabes que no hay peor condena que una conciencia eternamente acusadora?
El pecado, mi hermano, es prisión. Atarnos a lo terrenal, vivir temiendo a lo perecedero nos atormenta; el odio nos quita la vida.
En Jesús encontramos libertad. Él -que es el camino, la verdad y la vida- nos libera, nos saca de la esclavitud espiritual. Búscalo.
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