Uno de los pasajes del Nuevo Testamento que más me conmueve es este.
¿Se imaginan que hoy alguien le ‘salte’ con esto a un hombre?: “Mira, tu mujer está embarazada, pero créeme, no es de otro hombre, es de Dios”.
¿Lo creería?
Sin embargo, ¿cuál fue la reacción de José?: “hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer”.
José estaba hecho de una madera especial. La fe de este hombre me anima a creer sin mirar alrededor, a creer aun cuando todo indique que las cosas no están bien. Porque la primera y la última palabra la tiene Dios.
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