Viernes, 25 de mayo de 2012 | 2:52 am

Mirador

Miércoles 05 de Octubre de 2011 Héctor Tineo
Imprimir PDF
(0 votos)
AddThis Social Bookmark Button
A  Juan Pablo Duarte lo admiro porque enseñó a ser optimista. No vaciló a la hora de asumir  riesgos y, sobre todo,  por su confianza en lo dominicano. Con orgullo enarbolaba que se pronunció dominicano cuando esa palabra estaba proscrita.

El sacrificio por la Patria lo calificó  como  un honor. Cuando éramos  una  aldea colonia de España, Duarte decidió  crear un proyecto político que tendría como fin la proclamación de  República Dominicana. Escuchó voces desalentadoras, pero siguió adelante con el arrojo de los trinitarios.  Por la confianza que lo estimulaba,  fundó  el 16 de julio de 1838, con un grupo de jóvenes amigos La Trinitaria, la entidad política que hizo posible la unidad de todos los dominicanos y dominicanas que apoyaron el proyecto patriótico.

El criterio duartiano contrasta con los y las que aún en el siglo XXI, se niegan a aceptar la calidad de los que tuvimos  el privilegio de nacer en esta tierra. En los primeros días de enero de 1990, el psiquiatra maestro de la medicina dominicana, Antonio Zaglul, me expresó  que es desagradable escuchar en campos y ciudades a la gente que acepta la opinión de que “Nada ni nadie de lo que nace y crece en este pedazo de isla, sirve o creemos que no sirve. El trópico nos hace haraganes.

El tanino del plátano nos embrutece manchando nuestras circunvoluciones cerebrales. Nuestra vista solo alcanza la altura de un cocotero y pensamos en un dulce de piñonate”. Me contó que uno de sus profesores decía en el aula que “si Newton hubiese sido dominicano, en vez de descubrir la ley de la gravedad al ver caer la manzana del árbol, se hubiese comido la fruta y no hubiese descubierto nada”.

De esa manera tomó cuerpo la conducta de infravalorar lo dominicano. “…El dominicano no cree en lo dominicano”.  El doctor Zaglul  pensaba que ese comportamiento colectivo de inferioridad existe porque “los hijos lo aprenden de los padres, de los maestros, de los historiadores, y también de nuestros propios gobernantes”.  Ahora ese criterio se repite con sofismas  a través de medios de comunicación. Algunos comunicadores,  dominicanos y extranjeros, sienten como una carga la condición de dominicano. Esto contrasta con la previsión de pedir la nacionalidad dominicana tan pronto llegan a nuestra tierra.

Despotrican, pero no se van ni renuncian a la nacionalidad dominicana. Dicen  lo contrario, pero saben que República Dominicana es un país encantador lleno de personas talentosas y hospitalarias. Por  eso no piden una sociedad con menos desigualdades, pero ya conocen las propiedades del plátano dominicano.
Héctor Tineo  es periodista y abogado

Comentarios (0)

Escribir Comentario
Blogs.ElCaribe.com.do se reserva el derecho de no publicar comentarios que contengan palabras no apropiadas y/o frases denigrantes por razones de raza, sexo, religion entre otras.
Nombre

Comentario

(Número máximo de caracteres permitidos: 500)
Le restan caracteres.
Enviar comentario
 

ARCHIVO | HECTOR TINEO

2011 (32) ► 2010 (45) ► 2009 (5)

ULTIMAS COMENTADAS

Buscar solución | teo dominguez ha comentado: "la solucion es votar por hipol..."
Margarita Cedeño | teo dominguez ha comentado: "dejalos tranquilos, que el sum..."
Claraboyas | juan carlos lorenzo ha comentado: "Me encanto esta sección todas..."
Muerte de las Mirabal motivó el fin del terror | SILVIA GABRIELA MIRABAL ha comentado: "EL SABER DEL VIL ASESINATO D..."
De bienales e instalaciones | el mismo del otro dia ha comentado: "estoy completamente de acuerdo..."
¿Cuál revolución democrática? | teo dominguez ha comentado: "te sacaste la lotto, pues en m..."
Inseguridad | Angel Romero ha comentado: "Extendiendo el tema de la inse..."
Un código de bárbaros | Oliver Brito ha comentado: "Los siete años de vigencia de..."
Carta a Sonia Pierre | Viterbo De Los Santos ha comentado: "Excelente!..."
Un código de bárbaros | Mario Pérez ha comentado: "Es importante y urgente que de..."
inicio/Columnistas/Hector_Tineo/Mirador