La comunidad que disfrutó el encanto del ensanche Ozama nunca pensó que la avenida Venezuela sufriría un deterioro ambiental como el que afrontan las familias que residen en la vía y calles aledañas.
Las autoridades de Salud, Medio Ambiente, el cabildo de Santo Domingo Este y el Ministerio Público luego de múltiples quejas intervinieron. Muy bien. Los ruidos han intranquilizado y afectan la salud de los vecinos.
Las personas que sufren enfermedades no tienen un lugar adecuado para recuperarse. Ojalá la medida que dispone el cierre de negocios contaminantes se mantenga. Cuando los bares y discotecas encienden sus equipos de sonido y amplificadores, el lugar se torna invivible.
Los antiguos residentes tienen que conformarse con la nostalgia del tiempo pasado. La avenida Venezuela se distinguía por el cuidado de los jardines de las residencias, la limpieza ambiental y los lugares que reunían a los jóvenes: la Librería Ozama, los principales centros educativos: Escuela Panamá, liceo Fray Cipriano de Utrera, Colegios Santa Martha, Colegio Adventista, Onésimo Jiménez y a menos de 50 metros de la Venezuela, el Centro Estudiantil Cervantes, Colegio Santa Teresita, y la Academia Comercial Sánchez del profesor Arístides Sánchez, que reunía a jóvenes del ensanche Ozama y otros sectores de la Capital. Miles estudiaron allí mecanografía, archivo, taquigrafía y contabilidad.
En los años 70s salir graduado de la academia del profesor Sánchez abría la oportunidad de conseguir un empleo de oficina y cursar la carrera universitaria. Cuando concluía la docencia pasaban a la cancha de volibol que estaba muy cerca, en la calle Activo 20-30, antigua H, en la intersección con la avenida Venezuela.
Durante los recesos los deportistas veían las reacciones de los choferes de los vehículos que rechazaban las damas que esperaban el servicio de transporte. No les agradaba montarse en carros viejos y preferían sentarse como ejecutivas. El comportamiento molestaba a los choferes. Los deportistas reían.
Algunos conductores abandonaban la ruta que cubría hasta la avenida Mella. Otros puntos de encuentros fueron la pizería Capricornio, el cine Petty, la cafetería Xiommy y el Club de Leones, la lavandería Tessie, panadería Nota y la sucursal del City Bank, con la presencia del cantante Horacio Pichardo.
Es difícil restaurar el esplendor de la antigua avenida Venezuela, pero las autoridades tienen que imponer el respeto de que son acreedoras las personas que residen allí. Es lo más importante.
Héctor Tineo es periodista y abogado
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