De los años de mi adolescencia no olvido el agrado que me producían las conversaciones de don Freddy Alcides Sierra, el hermano mayor de Jimmy Sierra, y mi padre Eduardo Tineo Quevedo. Cuando vinimos a la capital desde Santiago, don Freddy fue uno de los primeros amigos de Eduardo.
Compartían ideas sobre la práctica política en el país y se referían a Trujillo, de la peor manera. Los dos despreciaron su régimen porque fue dictatorial.
Mi padre nunca olvidó el dolor que le causó a su familia. Los dos después que terminaban las actividades cotidianas dedicaban tiempo a la lectura. Los contenidos eran parte de las pláticas.
A sus lecturas agregaban los episodios que conocieron de la tiranía y lo ocurrido después de su caída. La frustración que constituyó el golpe que interrumpió el Gobierno Constitucional del presidente Juan Bosch, la madrugada del 25 de septiembre de 1963.
Los dos amigos veían con preocupación que en el país viviera “El Busca”, y advertían que esa figura iba a pervertir el ejercicio de la política. En la intimidad del hogar le pregunté a mi padre qué es “El Busca”, mencionado en las conversaciones de los dos amigos. Me dijo: “El Busca”, es la manera que ha creado Freddy, para identificar la figura de los oportunistas o sinvergüenzas, que siempre están a la caza del poder.
Con frecuencia son los más “aprovechados” de la administración del Gobierno, pero cuando entienden que el presidente de turno llega “a su fin”, se ponen la chaqueta de “El Busca” y ven oscuridad donde antes veían la luz del sol. Cuando llegan a ese estado su principal fin es acertar cuál será el próximo presidente para asegurar nuevos privilegios en el próximo Gobierno.
No hay que pensar en la República. “El Busca”, piensa en lo suyo. En los días de las conversaciones de Freddy y Eduardo, “El Busca”, era como una boa: si le daban su ración se echaba en su escondite, pero “El Busca” de hoy es diferente: aunque como los dictadores gusta de las mansiones en campos, caballos y reses, disfruta placeres que “dan elegancia” al dinero: en los lugares públicos se mofan de “los ignorantes” que no saben de vino, y de queso “saben más” que un degustador francés. Esto parece de comedia. “El Busca” es un actor despiadado.
Piensa que el dinero da poder político, social y económico. Lo persigue de cualquier manera. Nadie le hable de lealtad. Ahora sé porque Freddy y Eduardo, decían: “El Busca” es despreciable.
Héctor Tineo es periodista y abogado
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