Juan Pablo Duarte vivió con el criterio de que la política es una ciencia pura. En las naciones de América, los aportes de hombres y organizaciones políticas han hecho posible el avance democrático.
La lucha por los derechos humanos es obra de políticos, intelectuales, medios de comunicación y grupos sociales. Sin embargo, aquí tenemos en el ejercicio de la política a muchos que no saben que la práctica requiere tiempo de formación y buenas prácticas. Tenemos figuras que se comportan como personas que piensan ser político es saber sobrevivir bajo la sombra del poder, aun con manifestaciones de indignidad.
Unos se benefician del poder, pero cuando se acercan las elecciones presidenciales, se comportan como aves que quieren saber dónde estarán los granos después del 16 agosto de 2012, para asegurar su ración. Son más desleales que los políticos criollos del siglo XIX. Otros se ven como el estafador que se viste de religioso y exhibe las imágenes de varios “santos”, para que la comunidad piense son “devotos” de la Virgen María y cualquier silueta de “santo”.
La desesperación lleva a unos a injuriar y a desafiar al presidente Fernández y a conminarlo a decir de inmediato que no será candidato en los comicios de 2012. ¿Para qué? Quieren justificación para dar su próximo paso, pues en privado envían mensajes a más de un precandidato.
Afortunadamente, la mayoría de los dominicanos los ven como oportunistas que quieren confundir para justificar la promoción que hacen de más de un precandidato.
“Cuando se prenden velas a más de un “santo”, es difícil perder. Durante el primer Gobierno de Ulises Heureaux, iniciado el 1 de septiembre de 1882, según el general Gregorio Luperón, en sus Notas Biográficas: “… se condujo bien, respetando la Ley de los principios del partido que lo llevó al poder”. Al terminar su primer Gobierno, era un hombre con poder político y militar, pero atacó cuando entendió iba a “ganar”. Por ello, mientras estuvo fuera del poder de 1884 a1886, se dedicó a tomar acciones para quitar el control del partido Azul a su líder Luperón.
En el proceso para escoger el binomio del partido Azul en 1884, logró imponer a Francisco Gregorio Billini y a Alejandro Woss y Gil, pese a que Luperón quería el binomio Casimiro de Moya-Segundo Imbert. Lilís atacó de frente. Los oportunistas de hoy atacan de espalda y ocultan sus fines. Por eso cargan más de un “santo”. ¡Bien que la colectividad nacional los conozca¡
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