Hablar de ahorrar en momentos de crisis, donde la gran mayoría sostiene que sus ingresos cada vez rinden menos, parece una verdadera utopía.
No obstante, ahorrar, que no es más que reducir gastos cuando aumenta la crisis, es simplemente buscar los medios para consumir menos en productos de uso supérfluo y, aquellos que son necesarios consumir, evitar usarlos inadecuadamente.
Vivimos momentos precisamente de grandes dificultades económicas, reflejado de manera especial en estratos socio-económicos bajos y clase media. Cuando salimos a nuestras calles abarrotadas de vehículos parecería como el combustible no cuesta nada; los restaurantes, por lo general, están llenos; tuberías rotas en las calles,personas mojando indiscriminadamente sus jardines cuando nos quejamos de escasez de agua.
En lo concerniente al uso de la energía eléctrica, siendo la nuestra una de las mâs caras del mundo, pocos han entendido el ahorro que implica simplemente apagar un bombillo. Tengo una prima con empresas en otro país, la cual vino por una semana y me hizo la siguiente afirmación: "Da pena, verdaderamente aquí no se ha hecho conciencia del problema económico mundial".
Cada semana intento buscar alternativas que ayuden a un mejor manejo en las familias. Y si hay algo que trae consecuencias negativas y conflictos dentro de la misma, es precisamente el problema económico. Es más que necesario que, como entes sociales, entendamos la urgencia de educar, desde el más pequeño de la familia, para el ahorro.
De nada sirve buscar culpables, de nada sirve quejarnos, tampoco sirve frustrarnos; pero, de mucho sirve educarnos, revisarnos y, sobre todo, aceptar que todos podemos aportar y, con ello, mejorar nuestra situación actual. Empieza tu lista de cambios.
La autora es psicóloga
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