La salud mental es indispensable para una buena salud física, ya que el funcionamiento de nuestro organismo va a depender en gran medida del manejo que damos a nuestras emociones y, sobre todo, la forma en que pensamos.
El día a día, un correr desde el levantarse hasta el acostarse, acompañado de eventos sociales negativos como violencia callejera, intrafamiliar, problemas de inestabilidad, económicos; convierten tu cotidianidad en un escenario adecuado para el deterioro de tu salud.
Entonces, ¿qué hago, si esa es la realidad? ¿Cuáles medidas puedo tomar al vivir en un medio de tantas incongruencias e inseguridades? ¿Cómo puedo contribuir a una mejor respuesta de mi organismo?
Siempre se ha sabido y sostenido que la salud entra por la boca, por lo que la gran mayoría busca documentarse de dietas adecuadas para una buena condición física.
No obstante, considero vital, tanto o más que lo que comemos, los aspectos que percibimos, principalmente a través del oído y de la vista. Es por ello que es imprescindible (y esto sí podemos decidirlo) seleccionar lo que oímos, hablamos y vemos, ya que de esa manera estamos alimentando nuestra manera de pensar y, por ende, de obrar.
Exhorto a que cuidemos esta parte, especialmente a la hora de ir a dormir.
La autora es psicóloga
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