María, conversando con una amiga, le expresa los problemas que está pasando con su hijo Carlitos, el cual tiene apenas 10 años de edad:
“Desde pequeño no puedo con él, le hablo y no me entiende. Quiere hacerlo todo a su manera. No me vale corregirlo ni castigarlo. En la escuela tampoco obedece a profesores; evita jugar con otros niños. No completa las labores en clase. Es por todo esto que lo han expulsado dos veces”.
Son muchos los padres que se identifican con lo que está viviendo esta madre y la familia. Siempre han habido los llamados “niños traviesos” o inquietos. En colegios privados y de cierto nivel social, suelen referirlos a evaluaciones psicológicas.
Son múltiples las razones que pueden desencadenar esa conducta inadecuada, incluyendo trastornos orgánicos de tipo neurológico, trastornos endocrinos como problemas de tiroides, que solamente pueden ser confirmados si se da seguimiento y evaluación adecuados.
¿Por qué en familias pobres cuando se presentan estos casos, en vez de buscar ayuda, se limitan a golpearlos y criticarlos? ¿Qué pasa cuando los envían a la escuela y son rechazados por maestros y compañeros?
Estas y otras interrogantes las veremos la próxima semana.
La autora es psicóloga
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