“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da”. (Éxodo 20:12)
Estando apenas iniciando la primaria, mi hijo menor, muy entusiasmado, me muestra un trabajo que había realizado en su colegio sobre mujeres ilustres dominicanas, tales como: Salomé Ureña, Concepción Bona, entre otras tantas señoras de nuestra historia.
Y algo que me sorprendió fue ver que acompañando la lista, estaba, de manera resaltada, nada menos que mi nombre. Le pregunto: “¿Qué hace mi nombre en este lugar?”, y me contestó con gran naturalidad: “Es que tu eres una de ellas”.
Al empezar con ese versículo, lo hice porque, a su corta edad, parecía que este niño conocía el significado del mismo, sobre todo, la palabra honra. Él vislumbró a su mamá en un papel de tanto contenido para su vida que quiso introducirla entre esas grandes mujeres.
De todos los mandamientos, solo uno trae promesa, y es el de la cita. Este mes se ha dedicado a las madres, variando la fecha, en diferentes lugares del mundo, pero coincidiendo todos en importantizar lo que significa “ser madre”.
Todos somos hijos de una mujer, y hasta la concepción de Jesucristo, el Hijo de Dios, fue hecha a través de María.
En los 365 días del año, ¿das un lugar especial a este ser que, no solo te trajo al mundo, sino que te cuidó y te formó (y hablo como madre) dando de sí lo mejor que dentro de sus posibilidades tenía y tiene para ti? ¿Te has puesto a pensar en qué lugar de tu vida se encuentra ella? Vivimos en una época donde la tecnología nos permite mantener comunicados, ¿la llamas?
Es oportuna esta ocasión para hacer inventario sobre qué significa para ti “mamá”.
La autora es psicóloga
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