La convicción de que para erradicar los males sociales es necesario fomentar familia sana, cuyas bases cada vez más se solidifiquen, no es solo de los que trabajamos conducta en República Dominicana.
En más de una ocasión, los medios de comunicación e instituciones de servicio, no solo estatales, sino a nivel general, están más que preocupados por ciertos eventos, los cuales se hacen más frecuentes cada día en nuestro país. Pero parece, en virtud de la experiencia que acabo de tener en Puerto Rico con un experto en conflictos, que no es solo nuestro.
La Iglesia ha manifestado abiertamente su preocupación por los niveles a los cuales ha llegado la delincuencia, sobre todo juvenil, en nuestra sociedad.
Hace poco, tuve una reunión en Puerto Rico con una de las personas que se encarga de mediar y evaluar en la corte para la toma de decisión de tutela de los niños a la hora de decidir quien debe o no quedarse con ellos cuando se separan sus padres.
Doctor en psicología, uno de los más destacados profesionales en su área, me afirma con gran preocupación lo siguiente: “El mayor problema que tenemos en Puerto Rico es precisamente las leyes, las cuales, de manera paradójica, en muchas ocasiones van en contra de la unidad y sostenimiento de la autoridad de los padres sobre los hijos. Precisamente, mi mayor enfrentamiento es con las autoridades, ya que a veces me cuesta alargar los procesos en vista de que las decisiones de ellos no necesariamente están de acuerdo con lo que es mejor para dicha tutela”.
Citó un caso actual manejado por él donde se decidió quitarle los hijos a la madre (tres) solo porque el padre tiene los medios económicos y, se supone, está apto emocionalmente. Cuando el doctor hace la evaluación, descubre que aunque la madre es de escasos recursos, tiene mayor equilibrio emocional que el padre; su vivienda, aunque humilde, reúne las condiciones de salubridad e higiene requeridas.
En comparación con las leyes de nuestro país tenemos muy a favor toda la autoridad que se delega a los padres lo que permite una mayor facilidad para que todos podamos, como siempre de manera conjunta, decidir lo mejor para los hijos.
Quizás no nos damos cuenta, pero esa es otra cosa más con la cual contamos para solidificar las familias y corregir los problemas sociales.
Grecia De León es psicóloga
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