Si hay algo que entendí desde mi adolescencia, fue la importancia que tiene cada uno de nosotros dentro de su entorno familiar. El bebé más bello es el que tiene cada madre, razón por la cual esto nos enseña que una persona, independientemente del lugar que nazca o medio social al que pertenezca, es y será siempre “una persona”.
Hago esta introducción, ya que, por lo general, existe una clase de la cual se habla como si esta, primero, no fuera del globo terráqueo, y segundo, no viniera de lo que se llama una familia.
¿Te haz detenido a observar en nuestras esquinas, en las zonas donde el sol pica, cuando tú transitas para ir quizás a almorzar o regresas de hacerlo, ellos y ellas están parados quién sabe durante cuántas horas, quizás con ropas calurosas, con botas que no necesariamente las más cómodas para el trópico (deberían ser ortopédicas), con los sudores que le llueven para que podamos transitar, y casi seguro con el estómago vacío?
Por las noches, mientras dormimos o simplemente nos divertimos, también se encuentran en las calles expuestos a todo tipo de peligros realizando su trabajo. En fechas especiales como fines de semana feriados, época de Semana Santa y Navidad, cuando todos planificamos salidas y vacaciones, ellos también son distribuidos en diferentes puntos para velar que el orden de los ciudadanos se mantenga en regla.
Sus familiares, llámese: madre, esposa (o), hijos, por lo general, en todos los eventos importantes se encuentran solos porque el mismo o la misma está sencillamente “realizando su trabajo”. Terrible es cuando se le enferma un hijo y le ponen una receta en la mano, y no hay con qué comprarla. Y con todo esto recibe como recompensa el rechazo, la marginación, y por lo general, expresiones despectivas al referirse a ellos.
Benito Juárez dijo: “El derecho al respeto ajeno es la paz”. Por tanto, algo que ayudaría mucho en el proceso que se pretende llevar a cabo para un cambio en esa institución es que empecemos desde ya a entender la necesidad de respetarlos, e inculcarles a nuestros hijos este mismo concepto.
Es verdad que en las filas hay algunos que deshonran, pero son los menos. Hagamos algo por nuestra Policía.
Grecia De León es psicóloga
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