A raíz del terremoto ocurrido en el vecino país de Haití todos nos hemos sentido, de una forma u otra, afectados por el mismo; el cual, permitió ver no sólo la solidaridad con que todos nosotros nos manifestamos hacia nuestros hermanos haitianos, sino, aunque sea inadmisible, romper en gran parte con una serie de prejuicios que durante siglos nos habían acompañado.
Este tipo de fenómenos trae como consecuencias el arrastre de un sinnúmero de enfermedades dada la precariedad para sobrevivir con que queda una nación donde miles de individuos han fallecido y tenido que ser sepultados en fosas comunes acarreando grandes epidemias.
En estos momentos nos vemos amenazados con la enfermedad del “cólera”, la cual se ha proliferado a grandes dimensiones, razón por la que nuestras autoridades están tomando todas las medidas posibles para que la misma no pase las fronteras y no pueda penetrar a nuestro país, manteniendo una campaña permanente a través de todos los medios acerca de ciertas reglas estrictas de higiene.
Las medidas principales a ser tomadas consisten en simplemente el cuidado e higienización en lo que comemos y algo tan sencillo como lavarse las manos. Resulta que otras tantas enfermedades, las cuales solamente existen en países subdesarrollados, también se pueden evitar tomando conciencia de la importancia en la higiene para una buena salud, que debemos iniciarla empezando en nuestros hogares.
No es lo mismo vivir en pobreza que en estado de hacinamiento, en vista de que para mantener limpieza en el lugar donde se habita no se necesita dinero.
Claro está, no podemos negar en las condiciones precarias que se vive en los sectores marginados donde ni siquiera reciben un bien tan elemental como el agua potable.
Pero, necesitamos concientizar a la ciudadanía de la necesidad, sin escatimar esfuerzos, de iniciar programas urgentes de educación enfocada a reglas básicas de salud.
Lavarse las manos antes de comer o manipular alimentos, hervir el agua, lavar bien frutas y vegetales, cocinar bien los alimentos, pero, sobre todo, entender que no solo el cólera, sino otras enfermedades serían erradicadas única y exclusivamente con hacer conciencia sobre todo lo dicho últimamente.
Esta es otra labor conjunta.
Grecia De León es psicóloga
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