En cada fin de semana largo, vemos la cantidad de familias que se desplazan de la ciudad hacia el interior buscando aprovechar el tiempo y darse un descanso del día a día en que vivimos.
El estrés al que vive sometida la mayor parte de la población, ocasionado por la gran cantidad de situaciones a resolver cada día, es el detonante de una serie de problemas o trastornos donde muchas veces se manifiesta a nivel de enfermedades psicosomáticas. Es importante saber y recordar que “por mucho que estiremos, nunca podremos vivir dos días a la vez”.
Por tanto, lo más importante no es salir de vacaciones, o correr cada vez que tengamos la oportunidad de poder salir de la ciudad, sino más bien, tratar por todos los medios a nuestro alcance de que el transcurrir de cada día lo llevemos a cabo poniendo un freno en vez de acelerar.
Es propicia esta ocasión donde se inicia el año escolar en un momento de nuevas tensiones, sobre todo por las dificultades ocasionadas en toda la ciudad por los trabajos de construcción en las principales arterias de la misma, para que todos dispongamos facilitar el paso, no solo vehicular, sino a todos los niveles.
En días pasados mostraban un documental de una mujer ejecutiva de una empresa, desde el momento de levantarse corriendo, despertar la niña corriendo, vestirla y desayunarla corriendo, llevarla corriendo, y posteriormente irse ella corriendo a su trabajo, el cual inicia a las 8:30 a.m. completamente cargada de tensión.
Así continuó todo el día hasta llegada la noche, donde regresa a casa completamente extenuada. Esto provocó en esta mujer el inicio de grandes problemas de salud, empezando con gastritis, fuertes dolores musculares, niveles de presión arterial alta y serios trastornos del sueño, y todo esto narrado por ella misma.
Sé que son muchas las personas, tanto mujeres como hombres, que en su vida diaria repiten y repiten este mismo cuadro narrado en dicho documental, que lo único que hace es producir un mayor desgaste de nuestras energías, a través del cual nos lleva cada vez más y más a nuestro propio deterioro tanto físico como emocional. En este inicio de clases, trabajemos todos en la cooperación para el buen desenvolvimiento de nuestro día a día empezando en el mismo momento en que abrimos los ojos al despertarnos.
Grecia De León es psicóloga
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