Carmen, la hija de la profesora Práxedes; Carlos, hijo de Nenito, profesor de matemáticas; o simplemente María, hija del señor que vendía leche. Esto bastaba para que cuando cualquiera de esos jóvenes llegase a un lugar fuera parte de su identidad.
Sé que son muchas las personas que hoy día se cuestionan: ¿Qué va a pasar con la humanidad?, y en especial, aunque hay cierta apatía por una parte de la población, reconozco también que, dado lo que vivimos día a día, especialmente los eventos que han sido dados la semana pasada, los cuales están de más que los vuelva a citar, ya que los mismos han sacudido sobremanera a toda nuestra sociedad.
Tanto es así, que en los medios de comunicación masiva conocidos especialistas de la conducta humana y el comportamiento psicosocial han manifestado sus preocupaciones precisamente por la distorsión de lo que es el verdadero valor de un ser humano.
Bien sostiene la Biblia (ojalá mucha gente pudiera entender cuánto tenemos que aprender de ella) en Proverbios 22:1: “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro. Esta cita bíblica nos muestra el antagonismo de lo que es el verdadero valor para la sociedad en la cual hoy vivimos.
Las grandes crisis por lo general suelen provocar grandes cambios en el medio donde ocurren. En este momento necesitamos como nunca unir esfuerzos dentro y fuera de entorno familiar para con ello, sin que esto sea una utopía, podamos trabajar mano a mano en el rescate de lo que se ha perdido.
Esto debemos llevarlo a cabo en todas nuestras instituciones públicas y privadas, militares, religiosas y en conjunto, cada cual dar donde se encuentre su aporte para rescatar valores.
En lo que a mí concierne como ciudadano, quiero dejarles lo siguiente a los padres:
1. ¿Has hecho conciencia a tus hijos de las cosas que verdaderamente tienen valor por sí mismas?
2. ¿Les has inculcado valores patrios?
3. ¿Les has enseñado valores cristianos?
4. Independientemente de las fallas de nuestras instituciones castrenses, ¿les has inculcado el sacrificio de ser militar?
5. Y por último, ¿has sido ejemplo para ellos de respeto dentro y fuera del hogar?
Grecia De León es psicóloga
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