Es curioso, pero en este país millones de hombres y mujeres esperan, desde que murió Peña Gómez, que el PRD, una de las columnas fundamentales de nuestro sistema político, con más de 70 años de antigüedad, deje de ser una mediocre federación de grupos en búsqueda de lo que aparezca en cada coyuntura, para convertirse en aglutinamiento ciudadano con un proyecto coherente de país con futuro. Más curioso aún es que los únicos que no entienden eso son sus líderes, atacados por un galloloquismo que no tiene madre.
Comentarios (0)