Los dominicanos somos reconocidos por personas de otros países como hombres y mujeres dedicados al trabajo y a la práctica del bien.
Estas características han venido siendo opacadas por una descomposición social galopante que se evidencia en la disfuncionalidad de algunas familias anteriormente funcionales.
El rescate del respeto a los padres, maestros, leyes y símbolos nacionales; el refuerzo de la responsabilidad paterna; y más dedicación de las madres a sus hijos, son retos de las familias dominicanas para bajar el alto índice de criminalidad y violencia que arrastra a jóvenes y adolescentes.
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