Los políticos dominicanos son tan teatrales que muchos de ellos bien pudieran más que buscar candidaturas para cargos electivos en el país, ir tras nominaciones para los premios Oscar, Grammy, Globo Award u otros de los galardones codiciados hasta más no poder por las estrellas del cine y el espectáculo. Y de seguro que podrían tener posibilidades de alzarse con una u otra estatuilla.
Como aquí casi siempre se está en campaña, cuando el proselitismo coincide –y colide también– con el recogimiento que imponen las creencias por la Semana Santa, muchas son las voces que surgen desde y hacia la tribuna política pública clamando por “una tregua” en los días de la denominada Semana Mayor.
Los políticos saben que la feligresía oye a sus pastores, sean sacerdotes católicos, reverendos o predicadores de otras sectas, y siempre “se unen” a ese clamor de tregua. Pero lo hacen con cierta hipocresía ya que mientras reclaman, respaldan y hasta anuncian acogerse a la supuesta suspensión de actividades, por debajo de la mesa imparte instrucciones a los suyos e invierten cuantiosos recursos en promoción y proselitismo, buscando sacar provecho del desplazamiento masivo de ciudadanos por el asueto que traen estos días.
Es por eso, que digo –y me atrevería, si se pudiera, hasta a buscar la ruta para formalizar la propuesta ante los colegas de la(s) Academia– que muchos de nuestros políticos, porque -¡claro!- como en toda actividad humana se cumple con ellos la ley de las excepciones, reúnen méritos suficientes para ser nominados a esos importantes y codiciados galardones.
Bastaba ir por balnearios y playas para encontrarse con brigadas de candidatos promoviéndose…
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