Ojala nunca tomar decisiones para luego una arrepentirse; pero el arrepentimiento tiene su función positiva. Indagué al respecto y me encandiló un párrafo en el que debieran verse nuestros políticos: “El arrepentimiento es una señal para los demás de que nos preocupa lo que ha pasado, que sentimos que haya ocurrido y que tendremos cuidado para que no vuelva a pasar.
Como muchas de las decisiones que tomamos tienen consecuencias para los demás, lanzar una señal de que nos hacemos cargo de su malestar puede favorecer que sigan estando a nuestro lado y que confíen en nosotros en el futuro”. La clase dirigente acumula una deuda de arrepentimiento con la sociedad dominicana para honrar ya.
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