Nuestra mente es testaruda por naturaleza, se autoperpetúa a sí misma y nos encierra en formas de pensamiento dañinas. Los individuos egocéntricos y narcisistas, por ejemplo, tienden a descartar en lo absoluto todo juicio distinto al suyo, lo que es una forma de maltrato al prójimo: “Respetar es tomar al otro en serio y tomarlo en serio es aceptar que tiene algo para decir que vale la pena escuchar”, apunta el autor Walter Riso. ¿Cómo conseguir ser empáticos? Descentrarnos y adoptar momentáneamente la posición del interlocutor.
Identificar con claridad su opinión explorándola sin prejuicio. Regresar a la creencia propia con la nueva información y tratar de congeniar los intereses particulares con los de la otra persona.
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