La sana competencia está supuesta a promover condiciones de mercado cada vez más favorables al consumidor. El no intercambio de botellones entre las marcas comercializadoras de agua es política extraña y opuesta a ese principio. No se puede adquirir agua de una marca con botellones de otra.
El consumidor que procura agua en un establecimiento puede volver a casa sin ella en función de la marca disponible. Anteriormente no era así, la práctica es relativamente reciente.
Compré mis botellones sin marca en el comercio hace unos años, no soy culpable de, por la propia dinámica del negocio del agua, tener ahora botellones premarcados. Los embotelladores deben ponerse de acuerdo y acabar la trastornadora práctica.
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