Somos constantes reveses: personales, profesionales. Por tanto, resulta básico configurar el temple propicio para quitarnos el polvo y seguir adelante.
Agenciarnos la fortaleza de espíritu hacia mantenernos de pie cuando las cosas no van bien, descansa mucho en evitar auto menospreciarse.
Si hemos dado lo mejor de nosotros, es lo que debemos tener en mente y, con la moral en alto, nunca disminuirnos. La experiencia de una amiga aporta un bonito ejemplo.
Fue despedida de la empresa bancaria donde laboró por 20 años, para colocar en su lugar a alguien más joven. Se sintió angustiada al verse desempleada, pero nunca se subestimó. Batalló y consiguió reinsertarse laboralmente en un trabajo de sueños.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)