Esta semana la teoría del valor terapéutico de la risa ganó nuevos refuerzos. Reír a carcajadas aumenta la resistencia al dolor por la liberación de endorfinas que el acto produce, reveló un estudio.
Y en cuestión de la función medicinal de la risa, es relevante que no tiene que haber un motivo para reír cuando de recibir sus beneficios físicos se trata. La mera flexión muscular natural a ella los favorece. Podemos sentirnos mejor hasta induciendo la risa, preferiblemente a carcajadas. Puede comprobarse.
Si a partir de ahora me vieran “destornillándome” de la risa sin razón aparente, no se me piense mentalmente perturbada. Procuro salvaguardarme anímicamente de la nada risible situación nacional.
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