Daniel Toribio, ministro de Finanzas, apreciaba ayer que “pequeñas cosas” pueden ser grandes en impacto para la calidad de vida de la gente. Significativa observación que ojalá defina una pauta para las ejecutorias gubernamentales dentro del venidero presupuesto. Junto al Gobierno, todo el país necesitaría desaprender un tanto en igual sentido.
Los dominicanos nos mostramos muy afectos a lo fastuoso y poco identificados con la frugalidad como valor. Perdemos la capacidad de empatía y respeto hacia quien aparece despojado de poder social o material.
Sumidos en nuestro individualismo, la suerte ajena “nos resbala”, en tanto aseguramos la nuestra. Ciegos a que “pequeñeces” como el trato sencillo, consideración y mano amiga franca nos hacen grandes.
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