Nos faltan buenas ideas para superar las trabas que nos impiden competir porque no innovamos. No innovamos por nuestra deplorable educación, la cual lesiona el país, pero es insumo básico de nuestra política.
Los políticos, tomadores de decisiones, han marginado deliberadamente la educación.
Un pueblo instruido es uno más difícil de engañar. Pueblo más difícil de engañar, menos posibilidades para políticos inescrupulosos ignorar las leyes y abusar del poder en su beneficio. Tal es la sucesión fatal de nuestro atraso y la que el reclamo del 4% exige acabar.
La globalización, que hermana educación y supervivencia económica como nunca imaginamos, nos tomó maleducadamente desprevenidos.
La competitividad fuerza a mejorar la escuela ¡Ya!
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)