Una nota chispeante bien calculada al dictar una charla o conferencia es un recurso atendible. Capta la atención, relaja a la audiencia. El buen humor representa una de las más altas formas de inteligencia a la vez que una excelente herramienta para cultivarla.
A nivel gerencial, finamente utilizado, ayuda a reducir la hostilidad, manejar la crítica, aliviar la tensión, mejorar la moral y comunicar mensajes difíciles. Siempre y cuando sea naturalmente fluido, consecuente con una diaria interacción sincera y respetuosa.
Jugar un poco recurriendo a la broma perspicaz, cuidando la delicadeza y el buen gusto, no menoscaba la seriedad de fondo. Se puede hablar en serio con un poco de buen humor.
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